Idea central
El botón de arranque transforma un gesto cotidiano en un umbral público: el instante exacto en que un sistema abandona la quietud y cobra vida.
Ruedas, indicadores y energía en movimiento traducen la preparación en aceleración, mientras el bailarín da un origen humano a ese impulso.
El puesto de conducción digital conecta gesto, datos, carretera y máquina sin sugerir seguimiento en directo cuando la interacción está coreografiada de antemano.
La geometría del vehículo aparece por etapas para que la expectación crezca a través de la estructura, la silueta y el detalle antes de mostrar el producto completo.
La presentación final es mucho más que retirar una cubierta. Es la llegada conjunta de todas las señales, imágenes y decisiones acumuladas desde la primera pulsación.